en escena
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    De lectura indispensable, el “Teatro completo” demostrará a los lectores que la revolución de Chéjov sigue aconteciendo en el presente.

    Poco más de veinte años de escritura le valieron a Antón Chéjov (1860-1904) un lugar revolucionario en la historia del teatro occidental. “La gaviota”, “Tío Vania”, “Las tres hermanas” o “El jardín de los cerezos”, incluidas en este volumen junto al resto de su producción escénica, cambiaron los rumbos del realismo, abrieron las puertas a muchas de las principales poéticas del teatro moderno y sentaron las bases tanto de la expresión minimalista como de un realismo no naturalista que propició las mezclas con otras estéticas.


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    Copi se adentra en la hagiografía de Evita para refutarla, pero con un fondo móvil que retiene los débiles rasgos históricos que construyeron la imagen, valiéndose no sólo de la mitologización peronista sino también de la antiperonista. Porque si bien esa figura no es histórica, sino mitologizada, juega con el ademán escandaloso que a menudo quiebra la verosimilitud histórica, a partir de la cual el mito de Evita pretende para sostenerse como verdad. En esa ambigua confluencia trabaja Copi. Así como en sus narraciones el orden del relato se precipita y altera en el caos de los acontecimientos, el orden del mito es siempre amonestado por la irrisión de lo histórico, que se sobredimensiona hasta volverse farsesco. Extracto “Ser Evita. Lectura de Eva Perón de Copi” del traductor.


    Eva Perón Copi 13,00
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    “Marat- Sade” es el nombre abreviado de “Persecución y asesinato de Jean Marat, representados por el grupo de actores del Hospicio de Charenton bajo la dirección del señor Sade”, título que la inscribe en el “teatro dentro del teatro”.

    Si bien se cuenta la agitación revolucionaria y la trama del asesinato de Marat, la obra trata sobre una revolución popular triunfante que se transforma en un nuevo poder antipopular. Allí se juega la oposición entre  la revolución y el individualismo y se escenifica la locura y la razón como estados inseparables. En 1964 la pieza tuvo una puesta consagratoria del dramaturgo y teórico Peter Brook, quien también hizo una célebre versión cinematográfica en 1966. Desde entonces Marat-Sade se convirtió en un clásico.