POESÍA
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    Biagioni desarrolló su obra al margen de los mandatos habituales e independientemente de las poéticas dominantes en la Argentina de la segunda mitad del siglo XX. Lejos del surrealismo y del invencionismo de los años cincuenta, del nacionalismo y de la poesía social y comprometida políticamente de los sesentas, y del objetivismo y el feminismo posteriores: la producción de Biagioni se gesta en un lugar de desajuste, recurriendo a tradiciones tan diversas como el neorromanticismo, la vanguardia girondiana, el romanticismo alemán y la poesía pura de Mallarmé. Como le escribió Susana Thénon en una carta: “No sé cómo es que en un poema cabe el universo. Pero sé que es así, y en muchos de los tuyos eso ocurre y para siempre”.


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    A nosotros, lectores póstumos, se dirige Michaux cuando pide: “No me den por muerto aunque los diarios hayan anunciado que ya no estoy. Me haré más humilde de lo que soy ahora. Será preciso hacerlo. Cuento contigo, lector, contigo que vas a leerme algún día, contigo lectora. No me dejes solo con los muertos como un soldado en el frente que ya no recibe cartas. Elígeme entre ellos por mi gran ansiedad y mi gran deseo. Háblame entonces, te lo ruego, cuento con ello.” La ironía del mensaje escrito en 1928 y dirigido a los jóvenes del 2050, o a los que desean tan ávidamente un futuro de sensaciones inauditas, se torna una apelación conmovedora de una vida intensa, ahora escrita y pintada, para que su unicidad no se pierda del todo. Del prólogo de Silvio Mattoni


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    La obra de Juana Bignozzi (1937-2015), serena, profunda, es una excepción en el mapa de la poesía contemporánea argentina.

    Mis mitos son los mitos típicos del anarquismo fabriquero. Mi padre era un obrero panadero, anarquista, que luego pasó al Partido Comunista durante el peronismo, como tantos…Vengo de los mitos culturales de las bibliotecas, de las veladas de estudio después del trabajo…Me crié en los mitos del arte, la cultura los viajes, la ópera…Y he ido creciendo con esos mitos: algún día conoceré esto, podré leer esto, podré ver esto, podré escuchar esto. Y de mayor sólo he ido comprobando o deshaciendo mis mitos. Prácticamente no he agregado ninguno. En este sentido el primer poema de mi nuevo libro es el poema que lo resume. Es una alegoría de lo que ha muerto. A cierta edad uno empieza a caminar hacia sus mitos, pero en realidad estás volviendo, porque esos mitos ya están establecidos.


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    Un libro de poesía que tiene como centro la pintura.

    El primer poema llamado “Che bella maniera” es un gran monólogo en el que la voz poética es tomada por el pintor Andrea del Sarto. Es él quien habla, con toda la intimidad, los posicionamientos, obsesiones y el mundo de un pintor que vivió en Florencia a finales del siglo XV y principios del XVI. Las otras dos partes del libro, “Trabajo con dudas, trabajo para siempre” y “La marca de la patria”, son poemas sobre cuadros, en el primer caso de pinturas de Andrea del Sarto y en el segundo, de artistas diversos que como David Hockney pueden ir del arte pop al arte abstracto, bien entrado el siglo XX. Y siempre en conversación, las formas disparan un recuerdo o una asociación de la autora que va hacia su vida, su geografía, su escritura.


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    Cien poemas, conocidos en vida o tras la muerte de su autor, y veinte canciones de las distintas duplas creativas que Vinicius tramó con músicos brasileños.

    Esta Antología sustancial bilingüe se compone de cien poemas conocidos en vida o tras la muerte de su autor y veinte canciones de las distintas duplas creativas que Vinicius tramó con músicos brasileños: una de ellas, un tango. A este entrañable conjunto de su obra se suma en la presente edición una completa cronología y una rica entrevista al poeta, realizada por amigos. Vinicius –para quien la vida era incomprensible sin poesía– falleció en 1980, antes de cumplir los 68 años. Se dice que tenía planeada una fiesta bajo el lema “Vat 69”, tal como la famosa marca de whisky, sólo que en portugués “vat” se pronuncia igual que “vate”, poeta.


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    Esta cuidada edición de Jorge Hacker, que incluye los textos en su versión original en alemán, es una puerta abierta al pensamiento de Brecht. Su poesía es la síntesis más acabada de su obra.

    “Brecht es un fenómeno difícil. Rechaza utilizar ?libremente? su talento de escritor. Y quizá no haya un solo reproche contra su actuación literaria -plagiario, perturbador, saboteador- que no reclame títulos de gloria para su eficacia no literaria como educador, pensador, organizador, político, director de escena. En cualquier caso resulta indiscutible que entre todos los que escriben en Alemania él es el único que se pregunta dónde debe investir su talento, y que sólo lo inviste cuando está convencido de la necesidad de hacerlo”. Walter Benjamin


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    La obra es el testimonio contundente de la vasta y variada producción de Arturo Carrera, una de las voces fundamentales de la poesía argentina actual.

    Publicada en tres tomos que suman casi 2000 páginas, “Vigilámbulo” abarca la poesía reunida de Arturo Carrera, que toma su título del último poemario (2014) y traza una cronología a inversa hasta llegar al mítico “Escrito sobre nictografo” de 1972. “Para mayor fortuna, no olvidar el jugoso y genial texto de Sergio Chejfec, que más que un prólogo es, sin dudas, un retrato, sutil, penetrante, detallista, del poeta. Todo para confirmar, poetas amigos, poetas en ciernes, poetas a secas, que si la obra de Arturo Carrera no existiera, la poesía argentina se empobrecería mucho más.” Mirta Rosenberg.


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    “Pasos de baile” perfecciona y a la vez modifica el luminoso universo de la poesía de Diana Bellessi, desplegado en su Poesía reunida, también publicada por AH.
    “Todo poeta –escribía Antonio Machado– supone una metafísica; acaso cada poema debiera tener la suya –implícita, claro está, nunca explícita.” La vasta obra de Diana Bellessi, además de su extraordinaria potencia lírica, posee un atributo poco común: antes que una metafísica implícita, conforma un sistema poético.

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    Una de las obras capitales de la poesía hispanoamericana. Su escritura ha sido relacionada con el surrealismo, sin embargo destacan un orden y una dirección deliberados.

    Marosa Di Giorgio cultivó un estilo personalísimo y exquisito. En sus poemas, textos que adoptan una forma muy similar a lo que entendemos por prosa, nos presenta un mundo mágico de deslumbrantes características. Ese universo es en el fondo, el mundo real de todos los días, pero transformado por la sensibilidad de la autora en un maravilloso despliegue. Estos poemas, nunca muy largos, son como relámpagos que iluminan brevemente el mundo maravilloso que le es dado ver a la poeta y han sido alguna vez descriptos como relatos oníricos.


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    Nueva y luminosa entrega del arte sin géneros de Calveyra, que lleva el nombre de Novela, y que está hecha de notas, pedazos de cuentos y leyendas.

    El autor entrerriano radicado en Francia da a conocer un texto escrito allá lejos y hace tiempo, entre París y La Plata. El título resulta engañoso, porque en rigor se trata de una novela “imposible”, hecha de “notas, pedazos de cuentos, de leyendas”.


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    Entre 2006 y 2010, el artista Ral Veroni dibujó a lápiz sobre billetes de dos pesos. Uno por día. Cada dibujo representa una escena de un cosmos imaginario.

    El origen de esta cosmogonía cosmopolita y gauchesca se remonta a una larga serie de dibujos y “acciones visuales” que Ral Veroni emprendió a finales de los 80. Cada escena, bien mirada, es el detalle de un drama cosmogónico, una comedia de titanes donde se despliegan trece personajes universales y perennes: la Nada, el Absurdo, el Destino, el Tiempo, el Dolor, la Injusticia, la Llamita (la existencia, la potencia creativa), la Flor (la belleza, el amor), entre otros


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    Ante el caos del mundo en la era feroz del postcapital, la mercancía consumida y la mercancía por consumir, la lírica parece dar voz a Contratiempo.

    Contratiempo, el quinto libro de poesía de Edgardo Dobry, es una vuelta de tuerca sensacional a uno de los proyectos más coherentes de la poesía argentina de los últimos años. Una voz que arranca del neobarroco, que se trae desde allí una conciencia acusada de la lengua y un conocimiento y habilidad en el uso de la sinécdoque y la elipsis, y la aplica con inteligencia, con humor, de un modo cada vez más libre, a los más diversos asuntos; no quejándose de la pérdida del aura del mundo moderno, no añorando tiempos más ordenados y burgueses, sino encontrando la poesía en el paisaje de la contemporaneidad tal como ella es, en sus deformaciones y su desarraigo, en la posible libertad que ofrece.


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    “La poesía es para Silvia Baron Supervielle el hilo que va de una orilla a otra orilla, en este caso de la orilla de lo expresable a la orilla de lo inexpresable”.

    El título elegido por la autora para esta colección de su poesía reunida no podría ser más sugestivo y acertado. La palabra margen remite no sólo a aquellos espacios en blanco tan notorios en los libros de Silvia Baron (“en el dorso/ de la hoja/ se inscribe/ el verbo/ robado”), sino también al concepto de orilla (“el idioma de un escritor se engendra en la orilla”) que aparece consagrado en su novela “La orilla oriental” (AH, 2004) y que podría aplicarse como amplia metáfora para sus diferentes experiencias y actividades: desde el cruce de orillas de la traducción, del cambio de lengua y de la emigración hasta el espejo de orillas enfrentadas que hay en la excelsa “magia menor” -decía Borges- de sus poemas.


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    En “La novela de la poesía”, la escritora Tamara Kamenszain reunió su obra y agregó algunos poemas inéditos a un cuerpo que, con voz propia, pide complejizar las relaciones de influencia y no estancar el anecdotario en una época y un modo de pensar la literatura.

    “Con este título Tamara Kamenszain ha decidido reunir todos sus libros, ponerlos juntos, hacerles una casa, darles un techo, lo que, según distintos tramos del recorrido, puede ser o casa grande o ghetto o living o tango bar o toldo o, incluso, carpa, como sucedáneo simbólico de la palabra poética en su dimensión cobijadora. Pero, ciertamente, no sólo hacerles lugar para que habiten o cohabiten sino también establecer las vinculaciones secretas de cada libro en su estar al lado de otro, anterior y ulterior, porque un enlace potente, a veces visible y otras no tanto, los acerca en una proximidad por muchas razones provocadora: todos los libros son ahora un libro, el libro que habla la lengua viva de la novela familiar de la poesía”. Enrique Foffani


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    Esta edición incluye desde su primer libro de poemas de 1946 hasta tres textos ensayísticos, pasando por toda su producción poética.

    Reunir una obra poética supone que un hilo invisible la fue encuadernando durante años y que sólo queda hacerlo evidente. Es el identikit de una voz que desde lejos nos convoca a actualizar todos los libros en uno nuevo. Y en el caso de Olga Orozco esto es efectivamente así. “Orozco alcanza ahora, con este nacimiento que actualiza todos los libros en un nuevo cuerpo (?es mi propia manera de partir y volver a nacer?, nos diría ella), una posibilidad renovada, distinta, impredecible de convocar las lecturas que vendrán.” Tamara Kamenszain


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    El misterio ha sido desde siempre el núcleo de la poesía de Calveyra, pero a partir de “Maizal del gregoriano” se inició un peregrinaje, con la estación de “Diario de Eleusis”, que alcanza en El cuaderno griego un provisorio final, el vértice que le faltaba a una involuntaria trilogía. Calveyra hace posible ese desplazamiento imposible del espacio al tiempo. Hay una poética del rodeo, de la alusión y del sobreentendido. “Nunca nos perderemos del todo de la mano del horizonte.” Después de todo, el horizonte es, como el verso, una línea. Calveyra escribe aquí también una rara especie de autobiografía, una autobiografía mítica. Anotaciones, sueños, sintaxis del pasado. El poeta adivina aquello que hay detrás de la noble sencillez y la serena grandeza. El misterio que Calveyra rodea no pertenece sólo a la experiencia: hay un verdadero misterio en las palabras y en sus combinatorias. El poeta pretende –y logra– que el lenguaje diga cosas que nunca estuvo preparado para decir.