img-book

PORTADA EN ALTA DEFINICION

NOTA DE PRENSA

 


La ciudad de los locos

Juan José Soiza Reilly

El presente volumen reúne dos novelas, “La ciudad de los locos” (1914) y “Las timberas” (1927-1928), una selección de cuentos y textos inéditos –estampas, discursos, audiciones radiofónicas– entre los que se incluye el relato autobiográfico de una “vida de periodista” imprescindible para conocer el mundo de Soiza Reilly. “La ciudad de los locos había sido reeditado por última vez en 1937.

19,00

Dsiponible



ISBN: 978-987-1156-57-3
Colección: Materia: , ,
Etiqueta:
Conoce al autor/a
Más información
RSS
Follow by Email
Facebook
Facebook
Google+
https://adrianahidalgo.es/tienda/la-lengua/la-ciudad-de-los-locos/

El escritor y periodista Juan José de Soiza Reilly (nacido en Paysandú, Uruguay, en 1879 y muerto en Buenos Aires en 1959) fue un inclasificable de la literatura argentina, un visionario. La publicación de una antología de su obra extraña, anticipatoria y rupturista, hoy inhallable, constituye un acontecimiento cultural. Soiza Reilly fue un pionero de la ciencia ficción en el Río de la Plata y su obra múltiple cruza también hacia el realismo más exacerbado y de allí pasa al relato policial. Impulsó el surgimiento literario de Roberto Arlt, quien lo tomó como modelo durante la década del veinte e inicios de la del treinta. El presente volumen reúne dos novelas, “La ciudad de los locos” (1914) y “Las timberas” (1927-1928), una selección de cuentos y textos inéditos –estampas, discursos, audiciones radiofónicas– entre los que se incluye el relato autobiográfico de una “vida de periodista” imprescindible para conocer el mundo de Soiza Reilly. “La ciudad de los locos había sido reeditado por última vez en 1937.

Prensa

Juan “José Soiza Reilly, un cronista de su tiempo”. La Nación, por Ernesto Schoo.

Todavía resuena en mi memoria el grito con que terminaba sus incursiones radiofónicas: “¡Terminó mi cuarto de hora!” Era don Juan José de Soiza Reilly (1879-1959), periodista de raza, “el primer cronista internacional argentino”, como se lo califica en el prólogo de uno de sus libros, y también personaje pintoresco cuando Buenos Aires contaba con varios ejemplares de esa grey de bohemios, habitués de la calle Florida y polemistas de café, tan característica de Buenos Aires a comienzos del siglo pasado. Un amigo generoso me facilita un ejemplar de Las mil y una anécdotas, de Soiza Reilly, donde abundan las referencias al teatro y su gente, de las que extraigo algunas para la columna de hoy.
Sabido es que el magnífico Teatro Cervantes, en Córdoba y Libertad, fue el regalo de la pareja de actores españoles María Guerrero-Fernando Díaz de Mendoza a la ciudad y al país que los recibía siempre con interminables aplausos. Se procuró recrear una ambientación española en tiempos de Felipe II: todos los materiales -azulejos, lámparas, barandillas de hierro forjado, tapizados, muebles- fueron traídos de España y atentos a los mínimos detalles de fidelidad al estilo de la época. Cuenta Soiza Reilly que la mayor preocupación de doña María era: “¿Cómo llamaremos a los retretes, a los excusados? W.C. es en inglés; retrete no es usual en la Argentina; baño, me parece muy ambiguo.”. Y pidió ayuda al comediógrafo argentino Enrique García Velloso, quien de inmediato dio con la solución: “Pondrás sendas placas de cerámica que indiquen «Aquí, señoras; aquí, caballeros »”. Así se hizo y hasta no hace muchos años las placas perduraron. Soiza Reilly describe a Garcías Velloso (autor de Eclipse de sol, Fruta picada y tantas otras comedias encantadoras, que de vez en cuando convendría revisar) como un hombre de extrema generosidad, que solía pasar aprietos económicos por ayudar a los demás. Ingenioso, infalible animador de tertulias, jamás pedía nada a nadie, y cuanto mayor era la escasez, con más cuidado se vestía y prodigaba su ingenio. En un tiempo fue empresario de Parravicini, el padre de los Serrador, famosa dinastía de actores. García Velloso atravesaba uno de sus períodos de sequía y le pidió mil pesos a Serrador, a cuenta de una comedia que acababa de escribir, destinada al célebre actor. “Muy bien -le dijo el empresario-, esta noche después de la función, leerás tu comedia a la compañía y, si gusta, te daré los mil pesos”. Así se hizo (era Fruta picada y fue un gran éxito al estrenarse) y la lectura fue aplaudida: Serrador abrió su billetera y entregó el dinero al autor, quien enrolló las hojas de su manuscrito y se dispuso a marcharse. Parravicini se le acercó y le pidió: “¿Me permitirías leer algunos pasajes? ¿Cómo hiciste para escribir esa comedia en tan poco tiempo?” A lo que contestó el interpelado: “Todavía no la he escrito, acabo de improvisarla de cabo a rabo”. Y le mostró las hojas en blanco.

Ficha Técnica:

ISBN: 978-987-1156-57-3
EAN: 9789871156573
Editorial: Adriana Hidalgo
Fecha de publicación:
Número de páginas: 520

Additional Information

Dimensiones 19 x 5 x 13 cm