El brutal escritor chino que hay que leer. “Una pizca de maldad”, de Ah Yi, por Alberto Olmos. El Confidencial
On 03/05/2018 | 0 Comments
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El brutal escritor chino que hay que leer es un expolicía de provincias

La excelente novela ‘Una pizca de maldad’, de Ah Yi, nos hace pensar en el vasto panorama literario de China, cuyos autores, salvo Premio Nobel, ignoramos completamente.

 

La ignorancia se combate leyendo, esto es, haciéndola más grande libro a libro. Es inevitable acabar sabiendo, sobre todo, que no se sabe, de tanto como va uno leyendo. Hace nada he descubierto ‘El muro’, de Marlen Haushofer, por ejemplo. Y he pensado: ¡cuántos buenos libros como este debo aún de ignorar! Por eso no hay ignorancia más patética que la de todos aquellos que solo citan a Shakespeare, a Dostoievski y a Proust; y vuelta a empezar. Se creen que saben ya todo lo importante, cuando en verdad solo encuentran refugio en lo destacado.

Viene todo esto a cuento de que he leído ‘Una pizca del maldad’ (Adriana Hidalgo Editores), del chino Ah Yi, y solo después de terminarla y de hacer memoria, y de mirar en la Wikipedia la entrada ‘escritores chinos’, he caído en la cuenta de mi ignorancia: que no sabía que nunca había leído a un escritor chino. Que no hubiera leído nunca a un escritor chino es mucho menos grave que el hecho de que ni siquiera me hubiera dado cuenta.

No hace tanto dieron el premio Nobel de Literatura a un chino, Mo Yan. Y, hace 18 años, a otro, Gao Xingjian. Recibí ambos reconocimientos con alborozo: otro autor al que ya no hace falta que lea, pensé en los dos casos. Porque no saber de la existencia de un autor llamado Mo Yan es ignorancia; saber que existe y que no lo has leído, también es una forma de ignorancia, pero exactamente la forma de ignorancia que nos ennoblece: sé que no sé.

Mi interés por ‘Una pizca de maldad’, de Ah Yi, era el de siempre: ninguno. Pero mi piedad como lector, esa curiosidad casi moral por leer un poco del libro que me llega a casa, hace el resto. Es por culpa de esa piedad que estoy leyendo últimamente tantos buenos libros.

¿Quién es Ah Yi? Pues el pseudónimo de un expolicía de provincias que dejó la realidad del crimen a los 26 años para ponerse del lado de los delincuentes: se hizo escritor. De novela negra.

Si buscas información sobre este hombre en Google encuentras cosas curiosas. Por ejemplo, fue nominado al People`s Literature Top 20 Giants of the Future. Este es el reclamo de sus editores ingleses (responsables de traducir, con nula gracia, esta novela como ‘A perfect crime’). ¿Qué otros autores fueron ‘shortlisted’ en este ‘ranking’ llamado pomposamente People´s Literature Top 20 Giants of the Future? Ninguno más. Todo lo que aparece en Google buscando estas palabras hace referencia a Ah Yi, lo cual nos avisa de que el ‘marketing’ editorial no es solo ridículo en España.

Imagina uno, simplemente, que estos 20 gigantes del futuro de la literatura del pueblo chino (pongamos) fue una votación interna de aquel país muy en consonancia con su modo de hacer las cosas. Por ejemplo, su liga de fútbol, donde van a parar todos los ancianos de las ligas europeas, se llama SuperLiga China. Todo lo que hacen en China, ya ven, es de Bilbao. Así que sus escritores jóvenes son gigantes de la literatura del futuro.

El extranjero chino

El problema con las traducciones de libros de China, de Mongolia o de Kenia es que nos interesa más China, Mongolia o Kenia que la literatura. Los editores siempre traducen libros chinos donde se vea mucho China, los lectores siempre se interesan por ellos en la medida en la que los transporten a esos países lejanos y desconocidos; y los críticos siempre tienen guardada la misma frase para todos estos libros: “Una gran metáfora sobre la China contemporánea”. O sobre la Mongolia contemporánea. O sobre la Kenia de hoy. Por eso yo, en mi crueldad más acreditada, considero casi toda esta literatura traducida folclore, y no la leo.

Y eso es el libro: no China, sino ‘El extranjero’ hecho en China como hacen tantos Rolex en China, que seguramente son igual de buenos que los auténticos

No en vano Adriana Hidalgo Editores nos ofrece este ‘blurb’: “El libro es una versión radical del malestar de los chinos con la modernización”. Si le quitamos a ‘Una pizca de maldad’ los cuatro platos de arroz que salen, los cinco topónimos, y le cambiamos los nombres chinos de los personajes por nombres somalíes, el mismo crítico u otro podría decir con total solvencia: “El libro es una versión radical del malestar de los somalíes con la modernización”. Y tan contento.

La crítica literaria no siempre es una chorrada, y a veces hasta parece una ciencia. Yo he visto claramente que ‘Una pizca de maldad’ es una versión de ‘El extranjero’, con su crimen inútil e injustificado -primera parte- y su juicio existencialista -segunda parte-. Todo ello con notas de color sangre a la manera de Bret Easton Ellis, y algún resabio de Michel Houellebecq. Que es casi exactamente lo que opina ‘The Irish Times’: “… hace coincidir en un punto diabólicamente inteligente a Albert Camus con Breat Easton Ellis…”

Y eso es el libro: no China, sino ‘El extranjero’ hecho en China como hacen tantos Rolex en China, que seguramente son igual de buenos que los auténticos. El libro es brutal desde la primera a la última página, artesanalmente impecable, apasionante y estomagante. Una amarga maravilla.

 

https://blogs.elconfidencial.com/cultura/mala-fama/2018-05-02/escritor-chino-leer-expolicia_1557132/