El invisible, de Ge Fei en Babelia
On 17/04/2017 | 0 Comments
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Patricio Pron reseña El invisible, de Ge Fei

Patricio Pron reseña El invisible, de Ge Fei

Patricio Pron reseña El invisible, de Ge Fei para Babelia.

Cui (nunca sabremos su nombre de pila) tiene 48 años y malvive preparando sistemas de reproducción de música para audiófilos: su único amigo (de la infancia, ahora un empresario textil) le desprecia, sus clientes le tratan con condescendencia o sencillamente lo humillan, su mujer lo abandonó tras haberle sido infiel con varios hombres, su hermana pretende casarlo con una mujer enferma; finalmente, lo echa de su casa. Y sin embargo, hacia el final de su historia, Cui está seguro (y afirma) que “si uno puede aprender a cerrar de vez en cuando los ojos y olvidar la manía de quejarse de todo y de todos, de golpe uno puede descubrir que la vida en realidad es una cosa muy bella”.

Nacido en 1964 en la provincia china de Jiangsu, Ge Fei (cuyo nombre real es Liu Yong) es uno de los escritores más conocidos de su país, donde se lo considera un autor experimental. El invisible no es una obra de ese tipo, sin embargo; su tema es la dificultad de llevar una vida decente en una sociedad en la que la irrupción del capitalismo ha dejado a millones de personas como su protagonista sin una certeza moral a la que aferrarse. Los fabricantes de sistemas de reproducción de música no son más de 20 en todo Pekín; “debe ser una de las profesiones más insignificantes en la China actual”, dice Cui, y agrega: “Lo raro es que, aunque en el ambiente todos nos conocemos, no tenemos trato entre nosotros. Ni nos serruchamos el piso ni nos doramos la píldora, ni hacemos jamás comentarios desubicados sobre el oficio de los otros colegas […]. La mayor parte de la sociedad ignora completamente nuestra existencia, lo cual no está nada mal. Nosotros, a su vez, ocultos en nuestro rincón oscuro, satisfechos con nuestra vida de hombres invisibles, tenemos razones más que suficientes para despreciar a esta sociedad”.

No sabemos mucho sobre China, lo cual hace dificultoso decir algo acerca de su literatura

No sabemos mucho acerca de China, lo cual hace dificultoso decir algo acerca de su literatura. (En 2015, la editorial argentina Adriana Hidalgo contribuyó a paliar ese déficit con una antología de narrativa china actual seleccionada y traducida, también, por Miguel Ángel Petrecca). A pesar de ello, o más bien por esa razón, El invisible es, con su laconismo y sus soluciones argumentales inesperadas, una lectura fascinante: la invisibilidad de la que presume su protagonista y el hecho de que sus clientes le abran las puertas de sus casas para que les instale sus equipos de audio lo convierten en un valioso testigo de las visiones de ciertos sectores de la sociedad china acerca de su país y de los desafíos que presenta a esos sectores un capitalismo que en las últimas décadas ha sido en China especialmente voraz.

“Soy una persona a la que le gusta mantener su percepción de las cosas en la superficie”, afirma Cui; en una sociedad en la que, como dictamina otro personaje, “no hay ni una sola persona que pueda llevar una vida decente”, su preferencia por no profundizar en las cosas lo salva. “En un mundo sucio y mediocre, la suerte es la única religión”; al final Cui tiene un golpe de fortuna asociado con el que quizás sea un fantasma y quizás no, de allí su opinión acerca de la belleza de la vida. Pero la novela está lejos de darle la razón a su protagonista, y traza un pronóstico pesimista para China y para los que, inevitablemente, acabaremos siendo sus súbditos económicos.